This is for anyone with the broken heart.For anyone who cant get out of bed.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Y siento que todo este tiempo ha sido en vano.


Descolgué el teléfono esperando que fuera cualquiera, imaginando a mil y una posibles personas al otro lado de la línea.
Todos menos tu.
Ojalá nunca hubieras llamado y ojalá lo hubieras hecho siempre, al menos, mucho antes, no ahora, no tan tarde. Tarde para todo. 
Si algo he aprendido en este tiempo sin ti, es a hacerme fuerte, a no necesitarte, a comprender que no importan los motivos por los que me dejaste de querer, sino por los que no te mereces mi cariño.
 Hasta oír tu voz, aún tenía la esperanza de que volvieras, de que cambiaras y ocuparas el lugar que siempre te correspondió, aquí, a mi lado, muy muy cerca.
Pero entonces, todos los esquemas de mi cabeza se rompieron en mil pedazos y dieron lugar a este vacío en el estómago, a esta inseguridad que ni yo sabía que aún conservaba . A estas ganas de correr, de huir. Empaquetar lo imprescindible y marcharme sin jamás mirar atrás, allí donde ni yo misma pudiera encontrarme.



Por si  no había quedado  claro, el amor  que aquí describo 
nada tiene que ver con el de una pareja de enamorados
ni muchisimo menos.

Ella odiaba tanto el tiempo que se pintaba relojes en las muñecas para creer que no pasaba.

Febrero siempre tan frío, tan como su corazón. El de ella. El mismo que aquella tarde deambulaba por las calles de aquella pequeña ciudad. 
De haberla conocido sabríais el amor que guardaba a los libros de segunda mano. A los ya vividos por otros. A las portadas roídas. A las contraportadas escritas. Tenía la triste teoría que un libro leído, guarda más historias que las que hay escritas en su papel, en sus hojas. Pensaba que en cada esquina doblada de cada una de las páginas, había mil y un motivos por los que dejar de leer, y empezar a vivir. 

Hacía frío y llovía esa tarde invernal. Era como si el destino confabulase para que ella encontrara aquella minúscula librería de la Rue Sorel. Entró suavemente para no molestar a la anciana que colocaba unos ejemplares en la estantería del fondo. Era un sitio bastante extraño, como si no hubiese cambiado en los últimos sesenta años ( y puede que no lo hubiera hecho).

A su izquierda, a parte de su corazón, había un montón de libros y fotografías desgastadas. Se acercó a ojearlos a la vez que escuchaba como, poco a poco, cesaba de llover. 
Dicen por ahí que " Antes de que la tormenta desencadene toda su furia, hay unos minutos de silencio. Así como antes del tsunami la marea baja, o antes de morirse el enfermo está, por un instante, mucho mejor". De haberlo sabido ella, habría esperado lo peor de aquellas gotas que ya no caían. Pero estaba demasiado ensimismada en vidas que no eran la suya, en fotografías que almacenaban más historias que todas las páginas dobladas de todos los libros habidos y por haber.

Entonces, la tormenta comenzó. Su corazón dio un vuelco al leer aquel título en la portada de uno de los libros amontonados. 
Lo conocía perfectamente. Como para no hacerlo. 
Dubitativa, pensó si abrirlo o no. Si arriesgarse o salir corriendo. Y ojalá hubiese hecho eso ultimo. Sin embargo la curiosidad mató al gato, y ella sin su gato, no era nada. 
Leslie Leclerc-  été 1986. 

Avec l'amour, votre grand-père.
Abrir el libro fue abrir su alma. Fue descubrir que el libro era suyo, pero ella no era suya nunca más. Hacía mucho que se había perdido. Era como una tabla de madera para un naufrago. Una salvación y a la vez una condena, podría salvarle, o mantenerle con vida unas angustiosas horas de más. 

Tenía seis años cuando le regaló ese libro. Y tenía seis años el día que lo perdió. El día que el cielo se tornó de oscuro sin hacerse de noche. El día que huyó por primera vez, abandonando todo por el camino. Camino que la había llevado a abandonarse a sí misma. 

S.



Un día ella le cogió de la mano para cruzar la calle, y la calle le envidió.

Y podría hablaros de ella, de su pelo oro y sus ojos cristalinos. Hablaros sus manos diminutas y de ese rizo en su sien que se niega a alisarse, de sus rodillas huesudas o de su minúscula marca de nacimiento. De su risa contagiosa y de lo terriblemente preciosa que es cuando llora. Podría, también,  de esa pequeña mueca que hace cuando sonríe. Pero sólo cuando le sonríe a él. 
Podría daros mil y un motivos por los que la envidio, la detesto. Por los que cada lagrima que derramo es una súplica. Suplico ser ella.
Pero os engañaría. 
Lo que la hace tan terriblemente preciosa es él. Es la manera en la que la observa. La manera en la que respira su aire y baila al ritmo de las palabras que pronuncia, a otro. Porqué sus diminutas manos, su rebelde rizo, sus rodillas y su marca de nacimiento son de otro. Y él se pregunta porqué no son sus bromas de las que se ríe. 


Y yo me pregunto, ¿por qué el no me leerá? ¿Porqué no respirará mi aire?

martes, 6 de mayo de 2014

Rue Saint-Jacques 53, 7A.




Y que la soledad, nada tenga que ver con estar solo.

Que los mejores besos nunca se den, y que las mejores caricias sean al alma.

Que mi  canción favorita sea el silencio en una noche oscura, 
y el mejor reloj, 
el que marcan tus suspiros al cristal.


Que no haya más luz que la de tus ojos
y no más espejismos que los
reflejos en la bañera 
de aquel séptimo sin ascensor. 

viernes, 2 de mayo de 2014

Estoy tan triste que si fuese un árbol se me habrían caído todas las hojas.

Y es hora de recordarme a mí misma por qué prometí no hacer planes. "El plan es no planear" me dije, como si de veras fuese capaz de hacerlo. De dejar de lado mi faceta controladora, obsesiva, manipuladora. La misma que me lleva a sucumbir a mi cabeza. A dejarme llevar por las corrientes de mis pensamientos y a angustiarme con un futuro que acecha, sigiloso. Un futuro para el que no se estoy preparada, y es que la impotencia me ciega. El miedo me calla. Tus suspiros me ahogan. 
Tú.
Tú querías esto. Me querías aquí sentada, escribiendo un tres de mayo a las 03:57  de la madrugada. 
"Escribiendo a alguien que no me lee, y dedicándole mis noches en vela a alguien que no me sueña. "

lunes, 21 de abril de 2014

Gracías por todo lo vivido.

Yo soy, yo soy el día,
soy la luz.
Por eso tengo
deberes de mañana,
trabajos de mediodía.
Debo andar
con el viento y el agua,
abrir ventanas,
echar abajo puertas,
romper muros,
iluminar rincones.
No puedo quedarme sentado.
Hasta luego.
Mañana nos veremos.
Hoy tengo muchas
batallas que vencer.
Hoy tengo muchas sombras
que herir y terminar.
Hoy no puedo
estar contigo, debo
cumplir mi obligación
de luz:
ir y venir por las calles,
las casas y los hombres
destruyendo la oscuridad. 
Yo debo repartirme
hasta que todo sea día,
hasta que todo sea claridad y alegría en la tierra.




PABLO NERUDA

miércoles, 16 de abril de 2014

Ser la musa de alguien al menos una vez antes de morir.

"Aquella chica, menuda y frágil que busca fortaleza en el refugio de las palabras.
Escribe versos para desahogarse
en las tardes  en las que su mente se niega a callarse.
¿Cómo ayudarla?¿Cómo calmar la incesante tormenta de sus pensamientos?
Y, ¿acaso quiere que cese?
porque no es una tormenta corriente.
No, ella no destruye. Ella crea.
Crea belleza y armonía a partir de la nada.
Por eso, las personas que la conocen, la consideran una chica increíblemente increíble."


Es el segundo poema que me escriben.
Y quién sabe si lo merezco.
Lo unico que sé es que estoy agradecida a su poeta
por escribir estas palabras que tanto salvan.
Gracias N.

martes, 8 de abril de 2014

Ay Diego, quien consiguiera enamorarte como cada día lo haces tú.

"Calculo que por entonces tendría trece años. Veraneaba con mis abuelos en la costa, en un pueblecito que se llamaba (y todavía se llama) San Juan de La Arena. Calculo que ella tendría trece años también y un lunar diminuto posado sobre sus labios. Esto último lo calculo porque estoy de exámenes, si no podría haberlo recordado o inventado directamente. El caso es que no me acuerdo si ella veraneaba o vivía allí, y es que yo y mi memoria no nos llevamos bien, de ahí tantas sorpresas al pasar delante de una perfumería. Sofía, se llamaba Sofía y tenía el pelo negro, pero no negro como el azabache ni como un tizón ni como la noche ni como ninguna cosa que ya haya dicho algún poeta. No, Sofía no tenía el pelo para poetas. Tenía el pelo negro como una rueda de camión, negro como el aceite de las bisagras, negro como los pozos que esquivamos conduciendo el balón. Negro como su lunar, diminuto, chiquitito, nada, un pinchazo infinitésimo, un decorado que no cualquiera podría percibir. Sofía, sentada detrás de la iglesia con las manos cruzadas y yo un loco. No sabéis lo que luché por ser el mejor al fútbol, por ganar a las carreras, por que todos quisiesen ser cacos conmigo, en el polis y cacos, porque a mí nunca se me pillaba, rápido y escurridizo por ti, mi amor, hasta las cejas de barro. No sabéis lo que sudé, las veces que miré por la mirilla de mi casa para ver si Sofía ya había bajado y esperaba posada sobre el banco como un pájaro ligerísimo. No sabéis las pesadillas que tuve. Ella, su sombra, entrando por mi ventana para asfixiarme y dejarme solomuertollorando sobre la cama. Ay, si es que las niñas estáis fatal, cuanto más nos queréis más nos tiráis de los pelos. Sofía cruel e ingenua: 
— Diego, qué cabeza más grande tienes. — Es para olvidarte mejor. 
Y de esto me acuerdo ahora que bajo a por el pan. Y paso junto a una niña que huele a vainilla. Y llego a mi portal casi flotando. Y me encuentro dos facturas en el buzón. Y una postal preciosa."

jueves, 3 de abril de 2014

Podría escribirte los versos más tristes esta noche. Sin embargo prefiero escribirmelos a mí que, aunque sea capaz de verlo, seguro que me los merezco más que tú.

 Así que huye. Huye y dejame ensangrentada en cada una de las esquinas en las que no nos hemos encontrado.
Huye, que por algo eres experto.
Huye, maestro. ¿O no me enseñaste tú a huir? a temer.


Porque lo hago, P. Tengo miedo a querer más de la cuenta. Tengo miedo a arriesgar, y no sólo al póker. Tengo miedo a que me descubran. A que me conozcan. A necesitarlos, de la misma manera que siempre te he necesitado a ti.
Miedo de que su indiferencia me destruya como me marchitó la tuya. Que no me quieran jamás.Que nunca nadie lo haga.

domingo, 16 de marzo de 2014

Dieciséis de marzo.

Hoy. Hoy es el día.
Feliz 16 de Marzo, pequeños.
Hoy todo va a cambiar. Adiós fantasmas, adiós miedos. Hoy soy mi nueva mi mejor amiga. Hoy voy a aprender a quererme como hasta ahora no he sabido.
No más presiones, no más expectativas. No mas perfeccionismos. No más castigos por no ser lo suficientemente buena, que ya me he robado más tiempo del que disponía.

 Hoy voy a aceptarme, a valorarme. Hoy voy a comerme el mundo, y a nunca más dejar que éste vuelva a devorarme a mí. Hoy voy a hacer caso a Carlos Siles:

"Te has metido en medio de un laberinto rodeada de fantasmas,  mariposas que no tienen alma y vuelan a suspiros. Y tu sueñas con lo mismo, al borde del precipicio. No confías en mis halagos, compadeces mis abrazos. Ríe, canta, baila, posa,  siéntete preciosa. 

A la mierda esas tonterías, 

bienvenida a la vida. 
No te engañes, solo veo menos de media sonrisa. 
Para qué vas a robarte tiempo a ti misma."

S. 

martes, 11 de marzo de 2014




Y estaba harta de escuchar como los otros le decían 


 " nunca dejes de escribir como lo haces, nunca " 

¿Qué sabrían ellos de escribir? De las noches en las que ella sentía que las palabras eran lo único que la mantendrían con vida, respirando 
¿Qué sabrían de la necesidad de encontrar la palabra exacta, la única capaz de aflojar el cinturón que la asfixiaba?  El mismo que la tenía hoy, aquí, escribiendo sin sentido, sin saber siquiera que es lo que quiere decir, como, por qué ni para qué.  Y mucho menos para quien.

Lleva días con manos temblorosa y voz firme necesitando escribir. Necesitando ordenar su propio caos. O caotizar su propio orden.



S.

jueves, 6 de marzo de 2014

¿Y si en vez de dedicarnos a buscar a alguien que nos haga felices, buscamos a alguien que nos haga un poco menos infelices?

"Ya solo me quedan unos pocos susurros, con los que estoy dispuesta a formar un ejercito. Por si decides volver a declararme la guerra, y creeme, gritare con ellos tantos versos como sean necesarios para destrozarte, o volverte a enamorar"



viernes, 14 de febrero de 2014

En los buenos momentos, mi mejor amiga. En los malos, mi hermana.



Me hablas del amor. 
De ese amor que he visto en tantos ojos. 
En los de tantos otros. 
En los tuyos.
Me hablas del amor, con tristeza. 
Con melancolía.
De la misma manera de la que escribo 
sobre el café,
sobre ti, 
sobre los trenes 
que quedan por partir.

Me hablas de amor, con ojos tristes 
y el corazón aún más.

Me hablas de amor 
y pides una explicación
allí donde yo solo veo estrellas
que tanto tienen que envidiarte,
pequeña.

Me hablas de amor.
Me hablas, y eso sí que es amor. 




Hoy, una parte de mí está dolida. 
El dolor de una mentira no es como el de un golpe. No hay medicinas para corazones.
Es por ello que intento curarte con palabras.
A mí, me curan casi tanto como tu sonrisa.


S, siempre querrá a P.  



domingo, 2 de febrero de 2014

Sé que debería haberos escrito antes. Pero aún no es tarde para contaros como este tiempo sin escribir es lo mas parecido a tiempo sin vivir.¿No os pasa? En mí, y en muchos otros, las palabras son las moléculas de oxigeno que nos permiten levantarnos una mañana más, y creedme si os digo que no sé si no sería mejor quedarme sin ellas. Sin las palabras.Pero aquí me tenéis, como tantos otros días. Con Norman Palm haciéndome mayor compañía de la que nadie podrá hacerme jamás. Más de la que me hago yo.





Y tras semanas sin escribir (o respirar, como prefiráis) ¿Sabéis lo que me conduce a hacerlo?
Como si de una pistola en la nuca se tratase, su sonrisa me tiene aquí. Sonriendo. Escribiendo. Respirando. Por y para ella.
Y no creo que haya nada más bonito.





S. (viva)

miércoles, 15 de enero de 2014

Escribo desde el dolor aquel en el que gritabamos que todo acabaría mal, porque sino, no acabaría.



si veis al amor por ahí

sólo decidle que lo siento,

que el frío se ha hecho ciudad
y yo, sólo, he aprendido a quemarme
que la poesía pague los destrozos

esta es la historia de un derrumbamiento,
 el infierno hecho paisaje,
 un baile nupcial sobre el lodo,
 un invierno sin sol.
-Escandar Algeet

Los finales felices solo son para las personas tan tristes que son incapaces de disfrutar de la historia.

"This road is now my only friend.   It welcomes me through straights and through bends. But no matter how long I stay,It will never know my name.  Oh, I am a long way from home"
Me recuerda a aquellos lejanos días, lejos del que hoy es, ha sido y siempre será mi hogar. Lejos de los que tanto quería, y a los que hoy no sé valorar, o a lo mejor nunca supe. Quién sabe. Cuando  lejos, cuando muerto, cuando ido...todo aquello nos produce un terrible vacío. "Lo tuve".
¿Cómo dos palabras y una sola frase pueden desgarrarte de tal manera? Abrirte en canal con el más bello de los bisturís y dejarte sobre la camilla, despierta, abierta y sola.
Desangrándote aquello que debía salvarte

.
"Lo dejé marchar" siempre será peor que "lo perdí".
"Se fue" nunca se podrá comparar con "lo eché".
 "Se quedó" siempre será mejor que "lo retuve". 
Al final del día ( si conseguimos llegar a él) a demás de premiarnos por haber sobrevivido a un día más, comprendemos que Sócrates tenía algo de razón en su:     es mejor padecer que cometer.
 Prefiero sufrir tu ida, que ser la causante de ella. Y creeme que la sufriré.

S. 


jueves, 2 de enero de 2014

Tu ausencia, tu esencia.

Y ahora que él se ha ido, tu estas aún mas lejos.
Era como si, cuando te marchaste, tu esencia aun estuviera aquí, conmigo, en él.
Y ahora lloraré, buscando una explicación, pidiéndosela a las estrellas, burlonas, que se mofan de mi dolor.
De lo mucho que te extraño.
De lo lejos que te has ido, y es que la distancia no hace el olvido, pero duele, y dolerá, hoy y siempre.
Tu ausencia. Tu esencia.
Vuelve, regresa. Baja, aunque solo sea un instante, porque no creo que haya otros brazos que me consuelen, como lo hacías tu.
Y ahora él también se ha ido.
Apenas quedo yo (no sé hasta que punto). Porque yo sin ti soy menos yo. Y tu, allí, aún brillas más.

S.

martes, 31 de diciembre de 2013

2013 is nearly gone.

No sería propio de mi, en una fecha tan señalada como esta, no blasfemar sobre el tiempo, la distancia, el olvido, y el resto de cosas que yo o cualquiera detesta.

Supongo que me tenéis por una infeliz, caprichosa, inconformista que no hace más que quejarse una y otra vez. En versos, porque es más fácil y  duele menos.
 Así que seguramente también me tengáis por una cobarde. Una ingenua. Una desagradecida que bajo el cielo gris de esta ciudad es incapaz de darse cuenta de la suerte que tiene de tener todo lo que pueda querer.

Pero es en este sucio autobús roído por el paso del tiempo y los mil y un pasajeros que por el han transitado, cuando me pregunto de qué servirá tener todo cuanto deseas cuando no tienes lo que necesitas.
Así como un vagabundo con una nevera vacía.

Déjadme. Son fechas duras para cualquiera. 
Duras para olvidar, y todavía más para recordar.
Tratad de ser felices.
S.


domingo, 15 de diciembre de 2013

fi tahw

Cerré la puerta de casa aquella mañana sin imaginar jamás que cuando volviera, en nada me parecería a la que salió. 
En parte. 
Por suerte. 
Pero me estoy adelantando a los acontecimientos.


Busqué desesperadamente las llaves por el bolso, como cada mañana. Cerré a la vez que trataba de adecentar mi cabello inútilmente. Las agujas del reloj presionaban más que la incesante vocecita en mi cabeza repitiéndome una y otra vez lo tarde que llegaba. ¿Se puede llegar tarde a tu vida? Creo que llevaba haciéndolo veinte años. Sin embargo, eso iba a cambiar. Ese día todo iba a cambiar. 

S.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Muñeca.

A veces, y solo a veces, cree que con sus clavículas se marchó la tristeza. Que irónico.
Es como, si de alguna manera, sus costillas se hubieran llevado consigo toda esa culpa e ira en su marcha. Siempre pensó que sería al revés, que los huesos eran una pócima mágica que la sacaría de aquella habitación en la que por más y más que gritaba, nadie parecía escucharla. Cuanto más alto lo hacía, más la ignoraban.
Y, pobre ingenua, no se dio cuenta que lo que ella creía que sería su salvación, terminó siendo su perdición.
Y al final, con sus diminutas muñecas, se marchó poco a poco, el fantasma que se escondía tras sus ojos.

-Jamás llegaréis a comprender lo mucho
que esto significa para mí.
Jamás. 

S.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Tratáis de salvarme sin entender lo mucho que necesitáis salvaros.


Hace un año estaba muerta. Justo un año. Y vosotros, ingenuos, me preguntareis ¿como puede eso ser? ¿Si hoy estas aquí como pudiste no haberlo estado?
Y yo suspiraré. Os invitaré a muchos tés y os proporcionaré aún más pañuelos mientras os explico que respirar no es vivir. Que mentir, no siempre es herir. Que el amor no salva. Que las lágrimas más ácidas no las derraman los ojos.Y tantas cosas tendría que explicaros.
Tantas. 
Tantas que prefiero quedarme  callada y sonreír a vuestros halagos. Halagos que nunca emprenderéis. No sabéis nada de lo que aquí reflejo. No sabéis nada ni de vosotros mismos. No vengáis a haceros los héroes conmigo. 
No hoy.
 No nunca.
S.




domingo, 24 de noviembre de 2013






Cada casa, un color. Cada puerta, un mundo. Qué bonita era aquella ciudad, más que nunca en primavera. Las lluvias torrenciales que asolaron el invierno anterior regaron las flores y plantas que hoy florecían. Era así como si lo qué una vez las mató, hoy las devolviera la vida. Como si las ayudara a resurgir de sus cenizas para hacerlas todavía más hermosas. Más fuertes para enfrentarse a la próxima tormenta. Que seguro, llegaría.

S.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Al final, cuando todo acabó, se echaron de menos. Se echaron de menos el uno al otro y, curiosamente, cada uno a sí mismo.


No sé como podéis habar de amor si no le conoceis. Y no sabeis lo que os perdeis.

Dime, ¿acaso crees que no hay trenes que llegan aún más lejos? ¿De veras piensas que hay estaciones al borde de todas las cosas? ¿Crees que un billete de ida no es igual que uno de vuelta? ¿O que en los viajes hay algo más importante que el camino? Dime, ¿de veras crees que la felicidad no es el final de una circunferencia, algo que da vueltas y vueltas y vueltas y nunca termina? Dime, ¿crees que detrás de esos ojos que brillan no hay una luz más potente o un abismo más intenso? Dime, ¿crees en serio que podría ser peor si lloviese, o si después de aquella noche no hubiera manera de volver a arañarte el alma? Dime, ¿piensas que hoy no es mañana? ¿Piensas que el futuro no existe y que el pasado hace mucho que dejó de existir? ¿En serio crees que los sueños han de perseguirse como sueños y no como se persigue el horizonte? 
Dímelo, dime si de veras crees en todo eso porque, si es así, sé que puedo estar a salvo contigo.

DIEGO ÁLVAREZ MIGUEL



sábado, 9 de noviembre de 2013

Solo con el tiempo.

Después de un tiempo uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar el alma.Y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad y uno empieza a aprender...Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.Y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale.
Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.
Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de quererte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás deseando volver a estar solo.Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.
Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.
Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.
Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.
Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido, ya es tarde, nunca dejes que algo te sea demasiado tarde.
Pero desafortunadamente, LO APRENDERÁS sólo con el tiempo...

Jorge Luis Borges


domingo, 27 de octubre de 2013

Un año.  365 días. Y hoy, está mas vigente mi sentencia final, la que firmé con mis propias lagrimas por una idea estúpida que aún me atormenta. A mí y a tantos. Un año. Hace, hoy un año me quitaron la venda que tuve en los ojos tantos meses y en vez de curarme las heridas con ella, la usaron como soga.
Y aquí estoy. Colgando aún del árbol. Esperando. Pero no equivoqueis. Nunca esperada, y mucho menos esperanzada. ¿Y como se huye estando atada? ¿Y a donde se huye cuando no se tiene a donde ir?


Ruiz Zafón escribió una vez "Solo desaparece aquel que tiene algún lugar al que ir", así que todos los demás simplemente estamos perdidos. Perdidos en el recuerdo de aquellos ojos con los que me reencontré hace ocho mil setecientas ochenta y cuatro horas, y a los que destrocé por estúpida, por ingenua, por egoísta. Culpable. Culpable. Culpable.


S.

Te odio de Ismael Serrano. Arte.






Te odio. Odio las canciones de amor que traen tu recuerdo a mi casa. Las ganas de verte. Y odio el cielo en tu rostro y las dudas de echarte al olvido o llamarte para contarte, qué sé yo, que sigo existiendo, que te odio por fin, que no sé si el mundo resiste sin ti. Tanto, tanto, tanto, tanto te odio.Te odio. Odio la mañana, el café sin planes, sin ti y en ayunas perdura tu aroma y lo odio. Envuelto en papel de colores te envío bengalas, rencores. Quizá recuerdes así que te odio. También tu sonrisa y la brisa arañando tu piel, y mi corazón ya de paso. Tanto, tanto, tanto, tanto lo odio.Este viejo odio que hiela los jazmines, ama tu figura aborrecible. Y así, si te marchas, quedan los rencores para recordarme las razones de por qué me eres imprescindible, de por qué te extraño aunque me olvides.Te odio. Odio tu belleza y a mí me odio al saberme tan lejos del viejo camino andado rastreando hadas y cometas, la estrella prendida en tu pelo. Maldito lucero. Lo odio. Odio odiarte tanto, saber que te encuentras perdida y la vida me impide encontrarte. 
Tanto, tanto, tanto, tanto te odio.Yo odio perseguir tu rastro, cansado en este laberinto. Cual hilo de Ariadna tus huellas me llevan hasta el dulce tiempo de besos, promesas. Lo odio. Soy tan feliz a tu lado que odio que ya no estés cerca y empieza a cansarme este odio. 
Quizá si tuviera tus manos .Pero te odio tanto, tanto, tanto, tanto.

viernes, 25 de octubre de 2013

Pe {di-fec} ción.



It’s been years
Since we carved our names
On a clocktower door
Before everything changed
We were big eyed boys
With the salt on our skin
And we’d throw our kites to the wind

And they’d fly on and on
It’s been years
Since we whispered soft
With the torch light on
And the big light off
We were tired boys
With the soap on our skin
And we’d fall asleep to the wind
And we’d dream on and on


And in years
When the torch light thins
And the clock tower’s gone
And the big light dims
We’ll no longer be boys
We’ll have lines on our skin
And they’ll throw our dust to the wind

martes, 8 de octubre de 2013

Aunque le arranques los pétalos, no quitarás su belleza a la flor. 
Aunque te despojes de tus vuelo, y grites al cielo, rogando una explicación, buscando una solución.Gritándote a ti misma, ¿por qué es así la vida? 'Que nunca serás bella'  
Que aquello son mentiras, vanidosas, inconscientes,de lo que tú ves al mirar de cerca en el espejo. ¿No te das cuenta?
 No te das cuenta que nada jamás será tan bello como los pliegues de tu piel, los lunares, los surcos trazados de tu cuerpo. Aquello que tú odias no ves que lo anhelo. ¿No ves que no hay mayor belleza que la de tus imperfecciones?
Aquello que aborreces y de lo que te despojas.Yo te digo mira niña eres preciosa. Y tú dices no te creo, yo no te entiendo. 
Arráncate los pétalos. 
Grítale al cielo.
 Haz lo que quieras. 
Pero yo te digo que jamás he visto semblante mas hermoso o corazón mas lleno.


Hoy te miro a la cara y veo lo que sientes. Las lágrimas que derramas por las noches, aquello que te atormenta, tu veneno. Y todo cautiva. Veo tu dolor, y siento tu amor. No te atrevas a decirme que no puedo. Porque no hay nada más bello.



Hoy he recibido esto de parte de un anónimo, y ¿qué puedo decir?
No hay nada más bello que esto.


martes, 1 de octubre de 2013

Cierra la puerta cuando salgas.

Y olvida todo lo que fui, dije o hice. Lo siento. No fue mi intención fallarte de esta manera. La confianza nos llevo a la perdición, y en nuestra perdición nos perdimos. Te perdi, me perdí, te perdiste, me perdiste. Nos convertimos en extraños que compartían toda una vida. Nos convertimos en lo que siempre temimos. Nuestras peores pedadillas llegaron convertidos en nosotros mismos, en una versión cruel, vulgar y desesperada de nosotros mismo. Así que cuando te vayas, que lo harás, olvida lo que estamos viviendo. Este no eres tú, esta no soy yo. Reencuentrate, y puede que algun día me reencuentres. Me reencontraré, y puede que algún dia te reencuentre. Hasta ese día, quedate con lo bueno que  tuvimos : París.

S.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Aquel 15 de agosto

Estábamos solos. Eramos dos almas solitarias dentro del mismo antro de música de segunda mano. Las casualidades de la vida nos llevaron a ambos a aquel mismo disco, a hablar durante horas sobre aquel desconocido cantante. ¿Que hacía un chico como tú en un lugar como ese? Te habrías preguntado lo mismo sobre mí, no es normal encontrar a alguien un quince de agosto por las agonizantes calles de ciudad. Un guiño de ojos, esa medía sonrisa, tu extraño gusto musical,  tus cabellos rubios bañados por el sol , tus ojos azules. Todo encajaba en un puzzle de piezas cuadradas.   Por primera vez en mí vida, tiempo no me faltaba, bueno puede que sí, pero no era consciente de las agujas del reloj. Un café, es a todo lo que pensé que llegaríamos,pero todo un día contigo era demasiado, más de lo que soñé, y es que eso era un sueño, era algo intangible, ilógico. ¿Cómo pudimos llegar a conocernos el uno al otro en 12 horas? ¿Cómo pude abrirme tanto a ti, a tu sonrisa? 
Entonces llegó la conciencia, la racionalidad. El reloj de la plaza  marcaba las 22:22. "Pide un deseo pensé" y aunque no creo en esas cosas, que se detuviera el tiempo era lo único que se me ocurría, lo único que deseaba.  Pero no, el tiempo no para por nadie, no espera.  Por eso lo prometimos, vernos en el mismo sitio, en seis meses, y cumpliremos nuestra promesa. 
S.

viernes, 27 de septiembre de 2013

¿Cartas o puñales?

Y mientras estas palabras emanan de mí, mientras son mis manos las que guían mi cerebro y no al revés, aquí estoy yo. Llorando. Desahogándome. Muriendo por dentro. De tristeza, de melancolía, de felicidad y de añoranza al mismo tiempo aunque parezca completamente imposible.

No creo que haya nadie en la faz de la tierra capaz de amar y detestar tanto recibir cartas. Vivimos en una sociedad en el que las palabras han perdido fuerza, poder y sentido. Las olvidamos, las desgastamos y las desaprovechamos. Cuando lo único que tenemos es eso, palabras. No tenemos tiempo. No tenemos vida. No tenemos ni siquiera amor si no tenemos palabras. No nos tenemos ni a nosotros mismos. 

Las culpables de mis lágrimas son las cartas que hoy he recibido, con un único destinatario, con tres dibujos, con mil ochenta y cinco  maneras de destrozarme, de desgarrarme. Cartas de personas que me recuerdan a mi oscuridad, a mi tristeza y mi miedo, pero que al mismo tiempo quiero y querré con todo mi corazón. Personas a las que tuve que abandonar para reencontrarme a mí misma, pero siento que las perdí y me perdí, y ahora sí que estoy sola. Sola y sin fuerzas. Sola y con mil cartas encima de la mesa. Sola y con mis lágrimas, con los sueños que tenía aquel septiembre y que el otoño se llevo con él. Sinceramente, no sé ni que escribir. Ni qué pensar. Las frases, las palabras... cada una retumba en mi cabeza sin dejarme en paz. Cartas. Cartas a mí, o a la que era. A la que fui una vez y siento que ya nunca recuperaré.


Sábado 9 de diciembre del 2012:

A sí que ya sabes, te toca ser fuerte y aguantar, yo sé que tu puedes, eres la persona más fuerte que he conocido. Sé que ser fuerte es agotador y que es más sencillo rendirse, pero a veces hay que sacar las fuerzas de donde no las hay. 

Te lo mereces todo y espero volverte a ver. 


S.





 Why isn’t this the most famous photo from 9/11 instead of the falling man? isn’t two people holding hands after jumping more significant than one man? It makes me wonder what the story is behind this photo, were they friends or lovers? or just strangers who were too scared to jump alone? it shows that people need a helping hand even in their final moments. I for one think they were strangers. Sometimes it’s easier to care for a stranger, how else would they have found the courage to not only jump, but to look into someone’s eyes and jump. I don’t think I could have done that if I knew the person well.





S.

jueves, 26 de septiembre de 2013

{Esperar a alguien en la vía de tren. Ese es el destino}

Giraba la cucharilla de café en el sentido de las agujas del reloj. Inconscientemente. De la misma manera que agitaba la pierna, nerviosa, indecisa, dubitativa. Esperanzada. Esperada.
"Esperar a alguien en la vía de tren. Ese es el destino"
Y no el del trayecto, sino el de su vida. Su vida que hacía años había descarrilado por una vía abandonada, a la deriva, en medio de ninguna parte. En todos sitios. Todo a la vez, y nada en cada uno de los granos de azúcar que muy lentamente se deshacían, bailando, mezclándose, fusionándose con la cafeína de la misma manera que un día ella se fusionó con él. Con cada ápice de su cuerpo, hasta perder la cordura. Tan ingenua como para creer que él, hoy, volvería. Vendría, y no se iría. Jamás.
Ingenua. Inconsciente. Ilusa.

O al menos es lo que pensé, hasta que el reloj de "Westbahnhof" se paró. Al igual que su corazón. Crash. Mil y un pedazos, su taza de café y mi incredulidad. Ambas se rompieron. La concurrida estación paró su ajetreado vaivén para observar aquella taza (o lo que quedaba de ella) y, por supuesto, a aquella pareja de enamorados que, hoy, volvían a encontrarse.

Nadie sabe hasta cuando, y ¿a caso importa?

S.